El pasado 23 de abril se ha publicado en el Boletín Oficial del Estado la Orden TRM/367/2026, una norma que regula por primera vez de forma completa la circulación de trenes históricos en la Red Ferroviaria de Interés General.
Esta norma constituye un hito muy relevante, al permitir que este tipo de circulaciones cuenten con un marco jurídico propio, adaptado a sus características y a su valor patrimonial, sin renunciar a los niveles de seguridad necesarios. Asimismo, responde a los mandatos contenidos en la Ley 38/2015, de 29 de septiembre, del Sector Ferroviario, y en el Real Decreto 929/2020, de 27 de octubre, de Seguridad Operacional e Interoperabilidad Ferroviarias.
La nueva regulación define qué se considera material histórico, cómo se cataloga, qué condiciones técnicas y de mantenimiento debe cumplir y qué requisitos deben reunir los profesionales que lo operan. Además, establece un sistema específico de autorización y control, teniendo en cuenta las particularidades de estos vehículos. La norma también reconoce el papel de los voluntarios de las entidades preservadoras, dando cabida a su participación dentro del sistema y poniendo en valor su experiencia y capacidades en la recuperación y gestión del material ferroviario histórico.
Uno de los aspectos clave de la orden es lograr el equilibrio entre preservar el patrimonio ferroviario y garantizar una explotación segura. En este sentido, la norma introduce mecanismos adaptados a la realidad del material y de su circulación, evitando la aplicación rígida de criterios diseñados para el material moderno. Además, se refuerza el papel del voluntariado como eje fundamental en la conservación del patrimonio ferroviario.
Con esta orden se aporta seguridad jurídica y claridad a asociaciones, operadores y entidades implicadas, sustituyendo un modelo basado en normas convencionales y acuerdos de carácter no reglamentario por una regulación completa e integrada en el sistema ferroviario, en línea con países como Francia, Reino Unido o Alemania.
Desde la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid, como promotora de proyectos de preservación y puesta en valor del patrimonio ferroviario, hemos participado activamente en la elaboración de la norma junto con otras entidades como AZAFT. Esta participación se ha canalizado a través de la interlocución con las administraciones competentes, aportando nuestra experiencia para que el nuevo marco refleje la realidad de los trenes históricos.
En este sentido, celebramos su publicación y su próxima entrada en vigor —prevista para el mes de julio—, que supondrá un impulso a la circulación de trenes históricos como un patrimonio vivo y accesible a la sociedad.


